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Bienvenidos a las tendencias gastronómicas de 2018

Es que os puede el vicio… Os imaginamos sobreexcitados, clicando sin control sobre el titular de este post sin dejarle tiempo al servidor para que pueda abrirlo y farfullando: ¡tendeeeeeenciaaa! En fin, aquí tenéis vuestra dosis, foodies, no desesperéis: ¡bienvenidos a las tendencias gastronómicas de 2018!

bienvenidos a las tendencias gastronómicas de 2018

Si las de 2017 te dejaron loco, espera a ver lo que ya son tendencias gastronómicas de 2018 porque solo hay dos posibles opciones: o que el corazón se te acelere y tu cartera palpite al ritmo de la canción de la Mayonesa -esta es nuestra apuesta personal como tendencia para 2019: recuperar canciones horteras que mencionen alimentos. Y si no, al tiempo- o que te bajes de la vida, right now.

Lean,  juzguen y comenten, por favor:

1.Volver a las recetas de toda la vida

En esta redacción ya no sabemos si reír o llorar. Tenéis que parar, "ferránsadriás" del mundo. No, en serio, parad. Si es triste que la comida tradicional haya estado out, lo que es más triste que comer huevos fritos con pan Bimbo es que haya vuelto como tendencia.

¿De verdad me estáis diciendo que he obligado a mi madre a hacer obra nueva en la cocina para instalar la envasadora al vacío y el abatidor, la he matriculado en Químicas por la UNED y a hacerse cuenta premium en Amazon para el servicio de supermercado para que las lentejas con chorizo lo vuelvan a petar? Me echa. Ahora sí.

Gastrónomos, rompéis más familias vosotros que las herencias.

 tendencias gastronómicas de 2018

 

2.Trashcooking

Esta es fácil de recordar: croquetas de sobras.

Y es que ya nos imaginábamos que si la tendencia número uno era volver a la cocina tradicional, en la misma línea iría la segunda. Sin ánimo de incentivar la macabra imaginación de los productores de televisión, nos apostamos dinero a que no termina el año sin un MasterChef yayos, verás.

3. Superalimentos que aporten beneficios emocionales

Si aún por encima eres hostelero la llevas clara. La comida ya no solo tiene que estar rica (tiempo ha que hemos superado esta premisa), ahora además de ser impronunciable, ecológica, de origen remoto y cocinada según la técnica antedeluviana de un chamán de la selva centroamericana, la comida -seguimos hablando de comida, si- debe tener propiedades emocionales para que sea digna de la crítica gastronómica y nuestros recién descubiertos súper paladares.

En este apartado se incluyen los alimentos que calmen, que reconforten y que produzcan en el comensal efectos endorfínicos y que contribuyan a la paz interior.

4. Disminución del consumo de bebidas alcohólicas

No es compatible con el epígrafe anterior.
 

5. Sabores florales y nuevos edulcorantes naturales

La fiebre gastro tiene ya pocos caminos que explorar.  La búsqueda constante de nuevos productos que vender a precio de angula nos lleva por sendas inescrutables de sabores imposibles.

Ya, ya, lo de utilizar flores en los platos es mainstream. A día de hoy está en la pasta con tomate de cualquier estudiante universitario con punch. Pero es que la tendencia gastronómica de 2018 va de ponerle sabor a flor a cosas como el café, los helados, las galletas o el arroz (¿¡?!).

En cuanto al azúcar, la onceava plaga bíblica, desaparecerá para siempre de nuestra despensa - no así de absolutamente cualquier otro producto procesado que consumamos, ojo-. En su lugar, y como la sacarina da cáncer (cóctel mortal si además se calienta en un microondas) los expertos han tenido que buscar alternativas a la fructosa, la miel de abeja, a la estevia, a la melaza, al sirope de arce y a la saliva de oso panda. Ciertamente tiene su mérito encontrar la aguja de la novedad en este empalagoso pajar. Prepárate para la miel de dátil y el sirope de pera, que vienen pisando fuerte este año.

 tendencias gastronómicas de 2018

6. Agua con gas

Nada más que añadir. Whisky, si acaso.

7. Súper polvos

Ojalá amigos, ojalá fueran los polvos en los que habíais pensado. Pero esta descabezada sociedad de la tendencia pasa por alto las necesidades básicas del individuo de a pié pretendiendo suplirlas con chía molida, col rizada en polvo y colágeno pulverizado para que nos resulte más sencillo incorporarlas a bizcochos, bebidas y sopas. Que a lo mejor si no las incorporábamos en su forma original era por algo, ¿no? Que puede que después de 10 años intentando colárnosla con la spirulina, lo mismo se van a tener que trabajar el estado gaseoso para que acabe de cuajar.

Estas son algunas de las tendencias gastronómicas de 2018. Hay más, pero como os decíamos en la entrada del artículo, solo hay dos posibles reacciones a lo expuesto, y nosotros nos damos de baja de la vida...hasta el próximo post.

Y a vosotros, ¿cómo se os queda el cuerpo?

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