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La cocina y la abuela. Los cocineros a domicilio te lo cuentan.

Nuestros cocineros a domicilio en estas fechas están más tiernos que nunca. La verdad es que en Navidad, todos estamos un poco más ñoños de lo habitual, ¿no?. Nos acordamos de nuestros amigos, de felicitar las fiestas a nuestros ex, de visitar a la abuela en el pueblo…

la cocina y la abuela. los cocineros a domicilio te lo cuentan.

Estamos que se nos cae la lagrimilla si hablamos de nuestra familia, sobre todo cuando nos toca estar lejos por estudios o trabajo. Realmente ellos se merecen vernos más, si estamos trabajando en lo que nos gusta es porque en casa nos enseñaron que podríamos llegar a ser lo que nosotros quisiéramos, ¿verdad?. Con esta vena sensiblera, nuestros cocineros a domicilio han querido acordarse de todos aquellos grandes mitos de la abuela en la cocina, pues fue con ellas con quienes hicieron sus primeros pinitos a los fogones. A ver, son un amor, pero acertadas, acertadas, no. ¡Juzgad vosotros mismos!.

Cómo despertar. Lo primero que nos cuentan nuestros cocineros a domicilio es que eran muy traviesos de pequeños y muy perezosos en su adolescencia. Para levantarlos de cama hacía falta una palanca. Es por eso que cuando se quedaban con la abuela, esta siempre les despertaba con una manzana; la idea, avivar nuestro sistema nervioso y activarnos para un largo de día de campo. Nosotros solos podíamos sonreír.

Y de sonrisas va el tema ahora. Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos todos es a los dientes amarillos. A ver, cualquier dentista al que le preguntes te contará que es algo normal pero si por encima eres una persona que consume alimentos o tiene hábitos poco saludables, estos oscurecen. La abuela no era tonta, sabía de sobra lo que pasaba ;) y el remedio para no contárselo a mamá y papá era ¡comer lácteos!. Al parecer, pensaban que si tomabas muchos yogures podrías mantener tus dientes blancos sin causar ningún daño al esmaltado (debía ser porque eran blancos y tal, los de vainilla no eran aptos).

Después de comer, y no poco precisamente, la abuela tenía organizada una gran tarde de trabajo. Había que sobrevivir como se pudiera, con resaca o sin ella, así que de postre unas buenas cucharaditas de miel. La idea era cargar las pilas, aumentar nuestra energía y puede que ni te gustara pero era el remedio para todo. A día de hoy todos tienen un trauma con Winnie the Pooh.

Y a ver, no todo era de nuestra abuela, a veces nuestro abuelo también se metía en el medio pero sus consejos eran algo más, diferentes. Él siempre estaba más tontorrón, ¿no? Según él, sus 60 años de matrimonio se sostuvieron comiendo solo un ingrediente: ¡el jengibre!. Las citas románticas infalibles están ahora en sus manos.

Y la última aportación de la abuela, siempre era para las madres. Las de nuestros cocineros a domicilio lo tenían muy claro, ¡las avellanas y almendras antes de dormir!. Y así los duendecillos de la noche, irradiaban e iluminaban tu piel ;)

Las abuelas son un amor, las queremos mucho y no todos tenemos la suerte de disfrutar de ellas a día de hoy pero siempre recordaremos todas sus historias y las grandes aventuras que vivimos de pequeños.

Ahora que ya eres conocedor de todos los beneficios que pueden tener los alimentos, te proponemos que hagas lo siguiente. ¡Cuéntanos qué mitos tenía tu abuela!. Al fin y al cabo y por mucho que digamos, nadie como ellas en la cocina.

 

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