Volver

Permisos necesarios para vender comida casera a domicilio

El perfil de negocio de Bendita Cocina, a priori, se trata de un servicio de puesta en contacto de profesionales culinarios con sus clientes potenciales a través de la web. Nuestra vía principal de trabajo se basa en el servicio de chefs a domicilio que se dedican a cocinar y emplatar sus creaciones gastronómicas en la propia casa del comensal.

Sin embargo, todos sabemos ya que en el siglo XXI, las fórmulas de negocio dejaron de ser estancas para pasar a estar en una evolución y cambio constante.

Esta nueva modalidad suena muy bien, sobre todo debido a la practicidad que supone poder cocinar desde tu propia casa, sin embargo, seguramente a muchos de vosotros a los que se os ha pasado por la cabeza la idea de hacer algo parecido, os asaltan ciertas dudas sobre los trámites legales a seguir para poder llevar a cabo esta actividad con todo en orden, y por ello desde Bendita Cocina queremos facilitaros dicha información y animaros a que, si la cocina es lo vuestro, no dudes en optar por esta u otras modalidades que Bendita Cocina proporciona para embarcarse en el mundo de la gastronomía.

Licencias: Lo primero es lo primero, deberemos contar con un documento que acredite la apertura de nuestro nuevo negocio. Dichas licencias forman parte del ámbito de actuación municipal y por ello deberemos recurrir al Ayuntamiento de tu localidad para cercionarte de que la actividad económica de venta de comida preparada en la cocina de tu vivienda es conforme con la normativa urbanística municipal del lugar.

Legislación alimentaria: En este sentido, rige el Código Alimentario Español en cuestiones sanitarias e higiénicas, como modo de preservar la seguridad del consumidor. Para ello, deberás cumplir con la normativa vigente en el mencionado Código, aprobado por el Real Decreto 2484/1967, que tiene como finalidad definir qué ha de entenderse por alimentos, condimentos estimulantes, bebidas y demás productos y materias a que alcanza esta codificación, determinar las condiciones mínimas que han de reunir aquéllos, y establecer las condiciones básicas de los distintos procedimientos de preparación, conservación, envasado, distribución, transporte, publicidad y consumo de alimentos.

Registro Sanitario: El Real Decreto 191/2011 regula el Registro General Sanitario de Empresas alimentarias y alimentos, pero en este caso no se aplica puesto que en su artículo 2.2 se explica que se excluirán de la obligación de inscripción en dicho Registro, todas aquellas actividades dedicadas a la manipulación, transformación, envase, almacenamiento o servicio de alimentos para su venta o entrega in situ al consumidor final, con o sin reparto a domicilio, y siempre que se trate de una actividad marginal tanto económica como productivamente, y por ello, la actividad de cocina en casa para su venta a domicilio, se encuadra perfectamente en la descripción del mencionado artículo.

Por ello, para el caso que nos ocupa, será necesario el Registro Sanitario de Establecimientos Alimentarios Menores (REM), debiendo aportar para ello un documento normalizado que dé fe del inicio de la actividad económica, donde se deberá indicar el  nombre o razón social, NIF, NIE o CIF, la actividad a desarrollar, el domicilio social y el de realización de la actividad. El organismo autonómico correspondiente será el encargado de tramitar la solicitud de inscripción y emite posteriormente un certificado de la misma.

En caso de dudas, lo más recomendable es que pidas información a la Consejería de Sanidad de tu propia Comunidad Autónoma, puesto que todo el compendio legislativo relativo a la sanidad alimentaria de este calibre, es de competencia autonómica y por lo tanto es probable que ésta varíe a lo largo del territorio español, de una Comunidad a otra.

Legislación europea: En líneas generales, la normativa europea establece, para todos los países miembros, que todas las actividades que se encuentren relacionadas con la elaboración o transporte de alimentos, debe realizarse en espacios de fácil acceso para que se pueda desempeñar el control por parte de los inspectores sanitarios y debe ser comunicada dicha actividad a la autoridad competente para que pueda efectuar el debido control y aprobación.  

En concreto y entrando en materia cabe destacar que, gracias a la Directiva 2006/123/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, nuestro chef podrá empezar a ejercer su actividad económica de cocina en casa justo inmediatamente después de presentar la solicitud, puesto que establece que el comienzo del ejercicio de una actividad de servicios, no se encuentran vinculados a la existencia de autorización, salvo que se trate de una situación que esté justificada objetivamente la existencia de una imperiosa necesidad por razón de interés general. Un ejemplo de dicho interés general sería la protección de los trabajadores, la salud pública, la protección del medio ambiente o la protección de los consumidores. Dicha Directiva también habilita para el ejercicio de dicho servicio en todo el territorio español de forma general.

Estas medidas responden a la necesidad de evitar los retrasos, costes y efectos disuasorios, como pueden ser los trámites innecesarios o excesivamente complejos y costosos, la duplicación de operaciones, las formalidades burocráticas en la presentación de documentos, etc.

Legislación administrativa: Sobre este tema, se manifiesta la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo común, en concreto en su artículo 71 bis, establece que para emprender una actividad económica será necesario únicamente la realización de una “declaración responsable”, lo cual consiste en un documento suscrito por el interesado en el cual éste manifieste, bajo su responsabilidad, que se están cumpliendo con los requisitos establecidos en la normativa necesarios para habilitar una puesta en marcha de la realización de un servicio. Dichos requisitos deberán recogerse de manera clara en la mencionada declaración responsable.

Es importante que antes de enviar tal declaración responsable, se le envíe primero una comunicación previa de la misma a la autoridad que sea competente en cada caso.

En el documento también deberán de poner en conocimiento de la Administración Pública los datos identificativos y demás requisitos exigibles aludidos anteriormente.

La declaración responsable vincula desde su presentación, aunque ello no obsta que en las posteriores acciones de comprobación, control e inspección de la Administración Pública, ésta encuentre irregularidades en el ejercicio de la actividad y se disponga a cancelar su continuidad, y sin perjuicio de que dicha Administración adopte las medidas provisionales preventivas que considere oportunas

Seguridad Social: será necesario darte de alta y pagar a la Seguridad Social por aquéllo que cotices, tanto mediante el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), como contratando con una cooperativa de facturación o por cuenta propia rellenando el modelo 037, explicado anteriormente en dos posts previos.

Hacienda: También es obligado por ley el darse de alta en Hacienda en el epígrafe correspondiente del IAE, que en nuestro caso será el epígrafe 677.1 con la denominación de “Hostelería y restauración sin establecimiento”, escogiendo alguna de las opciones establecidas anteriormente.

Certificado de Manipulación de Alimentos: Estrictamente hablando, no constituiría un requisito como tal para la puesta en marcha de un negocio, pero sí que, al tratarse de una actividad hostelera, consiste en un requisito insalvable del que no nos podemos librar.

Si recurrimos a la ley, el Real Decreto Ley 202/2000 establece que cualquier trabajador que tenga contacto directo con los alimentos durante su proceso de fabricación, elaboración, envasado, almacenamiento, transporte, distribución, venta y suministro, deberá poseer un Certificado de Manipulación de Alimentos.

Generalmente para su obtención se deberá de pasar un curso consistente en la enseñanza de los distintos tipos de técnicas relacionadas con la higiene alimentaria. Dichos cursos formativos deben ser impartidos por una entidad autorizada legalmente para ello.

Con la entrada en vigor del Real Decreto 109/2010, de 5 de febrero, se ha modificado el sistema de formación para la obtención del carné de manipulador de alimentos. Uno de los más grandes cambios es que en la actualidad, ya no existe el “carnet” como tal, sino que se ha sustituido por un certificado o diploma formativo que puede ser emitido por organismos y empresas especializadas que puedan acreditar que cuentan con personal que ha recibido la formación adecuada para impartir el curso, y no únicamente por las Administraciones Públicas como sucedía anteriormente.

Actualmente estos certificados de manipulador pueden ser expedidos por:

  • Empresas (incluso la misma en la que el trabajador esté empleado)

  • Entidades externas

  • Centros de formación

  • Cámaras de comercio

  • Asociaciones

Ante la duda de si es posible online, la respuesta es sí, pero deberás cercionarte de que quien lo imparte es una entidad legal y segura. Se facilitarán a través de la plataforma digital una serie de documentos informativos, contenido audiovisual y audioguías para garantizar la completa formación del solicitante.

En cuanto al precio, no suele ser muy costoso puesto que en la mayoría de los centros lo que se está pagando son los gastos de gestión y no el valor del curso en sí. De todas formas, en ocasiones existen organismos públicos, como los ayuntamientos, que los imparten de forma totalmente gratuita.

Respecto a las cuestiones de renovación, si el certificado con el que cuenta se encuentra sujeto a la antigua normativa correspondiente al Real Decreto 2505/1983, de 4 de agosto, por el que se aprueba el reglamento de manipuladores de alimentos, su renovación será obligatoria cada 4 años. Sin embargo, si su certificado data de una fecha posterior al 25 de agosto del 2000, ya se encuentra sujeto a la nueva normativa y en ella no se establece un periodo de validez concreto, aunque sí se exige que esta formación debe de ser en todo momento correcta, continuada y adecuada a la actividad laboral que se desempeñe, y por ello se recomienda su renovación cada 4 - 5 años.

Comentarios