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Cómo convertir un error en una comida a domicilio en un cliente convencido

Hace un par de semanas enviábamos a uno de nuestros mejores chefs a cubrir un servicio que nos habían solicitado, una comida a domicilio.

Mientras organizábamos el servicio a domicilio, el chef propuso tres menús distintos para nuestros comensales: un menú de picoteo oriental, otro menú de picoteo mediterráneo y un tercer menú tradicional. Tras algunos cambios para adaptar el menú a domicilio al gusto del cliente, nuestro chef ideó un menú mediterráneo riquísimo, que también conquistó a nuestro cliente y que se adaptaba a los gustos y a las particularidades de sus invitados:

Lo salado:

Salmorejo cordobés

Escalivada con langostinos y alioli

Ensalada de aguacate, tomate y mozzarella

Tiras de pollo crujiente con mayonesa de mostaza

Croquetitas de jamón ibérico

Postre:

Tarta de queso con frutos rojos

Para la persona alérgica a la fruta: postre especial de chocolate

 

Finalmente, el cliente decidió que quería recibir el menú a domicilio pero sin chef, es decir, quería que le entregásemos la comida a domicilio, pero con todo preparado previamente. Evidentemente, aceptamos. (Entre nosotros: hay pocas cosas que no estemos dispuestos a hacer).

De modo que el plan para este servicio de comida a domicilio era el siguiente: el chef prepararía todo en su propia cocina y se encargaría de entregar la comida a domicilio a nuestro cliente. Y así fue. Pero, unos días después, cuándo nos pusimos en contacto con nuestro cliente para  qué nos contase su experiencia con el menú a domicilio de Bendita Cocina, nos encontramos con que estaba totalmente insatisfecho. A su parecer la comida no era de la calidad esperada, y consideraba que no había disfrutado lo suficiente por el servicio que había contratado.

En resumen: un marrón para nosotros, que confiábamos plenamente en nuestro chef. De modo que le llamamos para saber qué había ocurrido, y contarle lo descontento que se había quedado nuestro cliente con el menú a domicilio que él había preparado. ¿Su respuesta? Lejos de sorprenderse, quejarse o desanimarse por la crítica del cliente, hizo lo que todo chef de Bendita Cocina debería hacer: Venirse arriba. Él mismo tomó las riendas de la situación antes de que nosotros actuásemos y se ofreció a repetir el menú a domicilio para nuestro cliente de forma totalmente gratuita. Tenía claro que iba a demostrar qué clase de chef era y a la altura que estaba su trabajo.

Nosotros, sorprendentemente encantados por su actitud, llamamos a nuestro cliente y le propusimos lo que nuestro chef nos había dicho: una nueva comida a domicilio, por cortesía del chef y de Bendita Cocina. Evidentemente, nuestro cliente se tomó esta iniciativa como un gran detalle, una muestra de la preocupación que existe en esta plataforma por el bienestar de los clientes.

Y así fue como una comida a domicilio que parecía haber sido un fracaso, terminó como pocas veces sucede: ¿El chef? Motivado por demostrar su talento. ¿El cliente? Sorprendido y encantado por la actitud y los valores de Bendita Cocina. ¿Nosotros? Con ganas de que chefs como este crezcan con nosotros y seamos capaces de seguir sumando eventos, fracasos y victorias a su lado. Así sí se trabaja en Bendita Cocina.

 

 

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