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La noche de San Juán de nuestros chefs a domicilio

La noche de San Juan te puede pasar de todo, para eso es –dicen- la noche más mágica del año. Aquí, en Galicia, hubo una época en la que la gente se dedicaba a robar portales. Portales, sí. Y al carallo.La noche de San Juan te puede pasar de todo, para eso es –dicen- la noche más mágica del año. Aquí, en Galicia, hubo una época en la que la gente se dedicaba a robar portales. Portales, sí. Y al carallo.

Como a casi todo el mundo –menos a los sosos de nacimiento- le han pasado cosas en San Juan, serenos o empipados, le hemos preguntado a algunos de nuestros chefs a domicilio que nos cuenten algunas cosas que les han pasado esta noche de fuego y purificación espiritual.

 

Nuria Ortínez nos cuenta una anécdota que tiene como protagonista a su perra Boyra:

“San Juan, la noche más larga, sin duda.  He tenido perro durante muchos años, una Bobtail llamada Boyra.  Vivo en un sitio que se celebra mucho esta noche tan larga y mágica haciendo hogueras y tirando petardos hasta altas horas de la madrugada.  Días antes de San Juan, mi perra ya empezaba a ponerse nerviosa ya que los niños y no tan niños ya empiezan con la juerga de los petardos y de todos es sabido que el oído de los perros tiene una sensibilidad especial. Así que no me tocaba otra que ir al veterinario y que me diera una pastilla para dormir a Boyra.  Con todo y eso la encerraba en un baño, cerraba persianas y todo lo que podía para intentar insonorizar la casa pero, aún así, ni ella se dormía, ni los petardos paraban, ni nada de nada, hasta la altas horas de la madrugada. Sí, la noche de San Juan s para mí la más larga del año, sin duda”.  

 

Nuestro chef a domicilio Jorge Carrera nos cuenta una bonita:

“Un día 23/06, conocí en la playa de Alcabre, en Vigo, a la persona que 20 años después sería la madre de mis dos hijos. Dejémoslo aquí, no quiero ser pesado ni entrar en detalles”.

 

La noche de San Juan de María Aguirre acabó pasada por agua:

“Siempre celebrábamos la noche de San juan en un club privado de Bilbao. Sardinas, cerveza fresca para empezar y también algo de vino. Después de saltar la hoguera, con riesgo real de esguince, los conserjes del centro vertían algunas hierbas aromáticas en el agua de una fuente y nos obligaban a los más pequeños a lavarnos la cara en aquélla agua “purificadora”. Ahí fui yo la primera. En cuanto me encaramé a la fuente caí dentro como una idiota. Hacía calor. Mis amigos me aplaudieron. La verdad es que desde aquello nunca tuve mala suerte”.

 

Y para terminar, vamos con la anécdota de Jordi Agramunt:

“El instituto recién terminado, COU aprobado, y llegaba la mágica Noche de San Juan para celebrarlo. Con las hormonas reglamentarias de un chico fuerte de 22 años, me fui a una playa con mis 5 amigas. Si, 5 amigas y yo. La noche prometía, y poco a poco, entrada la madrugada, entre pequeñas hogueras y música de DJ en directo, la cosa se fue calentando. Y sucedió lo que tenía que suceder cuando hace calor y tienes el agua del mar cerca. Me quité la parte de arriba con la idea de bañarme, no sin antes, manipular sanamente a todas mis amigas, novia incluida, para que nos pegáramos un baño. La verdad es que hacía mucho calor, y no me costó mucho convencerlas. Y allí, poco a poco, nos estábamos desvistiendo los 6 valientes. Yo fui el primero en entrar al agua, sin ropa, claro, y pude ver en primer plano como 5 mujeres de muy buen ver, se desvestían y se acercaban hacia mí, ya con el agua por la cintura. En la arena quedaba una montañita de ropa de variopintos colores. Y yo estaba flipando. Lo único que se me pasó por la cabeza fue ir una por una, y darles un abrazo exclamando "Lo siento chicas, pero nunca había estado con tantas mujeres desnudo". Hasta creo recordar vagamente que nos dimos un abrazo grupal. Lo curioso, es que empezaron a saltar numerosos flashes de cámaras. Por suerte, fue aproximadamente en el año 2003, sino hubiésemos sido trending topic fácilmente”.

 

 

 

 

 

 

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