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Lo que se come en la noche de san Juán

La noche más mágica del año –con permiso de Melchor, Gaspar y Baltasar- se acerca. La noche de san Juán todo sabe a fuego, también la comida. Alrededor de la hoguera se puede comer de todo pero hay cosas que ya están instaladas y punto.

Abortar las envidias, cargarse el mal de ojo, hipnotizar al amor de tu vida o espantar las meigas son parte de las tareas que tienes que conseguir la noche de san Juán. O sea, purificarte enterito. Para eso puedes saltar por encima de la hoguera, saltar olas no sé cuántas veces o lavarte la cara con el agua con hierbas. Debes hacerlo, no vaya a ser que sea verdad y la esté cagando por el típico “yo paso de esas tonterías”. Al margen de todos los ejercicios espirituales, en la noche de san Juán también se come. Y si algo prevalece es la brasa. Todo se hace a la brasa. Por un lado es lógico: si tienes una hoguera a tu lado sería una imbecilidad llevar la bombona de camping gas.

 

Lo que se come en la noche de san Juán es variado y, sobre todo, depende mucho del lugar en el que te encuentres. Las sardinas son el plato fuerte, no cabe duda. Van carísimas en estas fechas pero nunca defraudan. En Galicia, por ejemplo, las “sardiñas en San Xoán pingan o pan”, es decir, están en comida. También se lleva el sardineo en Andalucía con sus famosos –y deliciosos- espetos playeros. Lo que está claro es que la brasa manda y ahí vale casi todo: unas chuletitas de cordero, costilla, chorizos para meter en pan (choripán), morcilla en Burgos, chistorra en Cataluña. ¡Incluso unas brochetas variadas a la parrilla son una fantástica opción!

Y para finalizar una digestiva queimada, cómo no. Es ideal para abrasar todo el mal rollo que tienes en el estómago desde hace un año. Si con una queimada no huyen las meigas no lo conseguirás con nada. Nuestros chefs a domicilio las hacen de maravilla. Sus queimadas son pura inquisición.

 

 

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